Costumbres que empobrecen nuestra mente.

Auto Compadecerse

Las raíces de la pobreza empiezan a crecer con la auto-compasión. No tienes la figura que deseas, no tienes los ingresos que querrías, la educación que recibiste no es la que necesitabas, tu casa no es como la de la revista, el clima de hoy no te agrada, el vendedor en la tienda no te escuchó como debía, y todo, absolutamente todo a tu alrededor puede ser un motivo para sentir lástima de ti mismo y quejarte de tu mala suerte.

Las personas que tienen la costumbre de auto compadecerse van perdiendo la simpatía de quienes los rodean. Y es que nadie quiere compadecerse eternamente de alguien así, con una vida llena de malas noticias. Auto compadecerse es la mejor manera de ganarse un sueldo miserable y tener una vida gris.

Ahorrar en Todo

Si en la tienda siempre vas en busca de la sección de rebajas, si piensas que les pagan más a tus colegas del trabajo aunque trabajen menos; si nunca le prestas nada a nadie, no dejas ni la más mínima propina a los camareros eso significa que la costumbre de la pobreza ya ha hecho nido en ti.

Los analistas dicen que intentar economizar en todo está lejos de ser signo de ahorro razonable y por el contrario es un síntoma de que la persona es incapaz de balancear sus gastos y sus ingresos.

Medir todo en dinero

Solo las personas en cuyas mentes crece la pobreza piensan que la única manera de ser feliz es tener un salario con gran cantidad de ceros y que no hay lugar para la alegría si no se tiene ropa cara, casa propia y un automóvil de alta gama.

Los sociólogos aseguran que al responder a la pregunta ¿qué necesitas para ser feliz? solo aquellos con una mentalidad de pobreza empiezan enumerando los bienes materiales, mientras que aquellos con un punto de vista mejor enfocado mencionan el amor, salud, familia y la amistad en primer lugar.

Lo interesante es que este último tipo de personas rara vez hablan de cuentas bancarias porque piensan que la riqueza se mide en la capacidad de generar ingresos y tener visión.

Desesperarse cuando escasea el dinero

Si con solo pensar que se puede ser parte de la próxima oleada de despidos el pulso se acelera, eso puede ser un síntoma de una mente programada para la pobreza. La verdad es que el dinero es un fluido que va y viene.

Gastar más de lo que se gana

Si trabajas en dos lugares pero aun así no te alcanza el dinero es hora de cambiar algo en tu vida. Si una persona no logra entender en qué se diferencia un activo de un pasivo, o más aún, si no sabe utilizar tarjetas de crédito, ni apalancarse, lo más probable es que nunca llegue a conocer la libertad financiera.

Hacer lo que no te gusta

¿Si no lo hago yo entonces quién lo hará? Los psicólogos afirman que las personas cuyos empleos no les satisfacen están potencialmente programados para la pobreza y para lo que ellos mismos llaman “mala suerte“.

La razón está en los sentimientos que se despiertan en la persona al tener que ocuparse de asuntos que no le gustan. Para desterrar esa costumbre es necesario hacer no lo que alguien más necesita, sino lo que más nos produzca satisfacción. Sólo en ese caso es posible ver resultados “milagrosos“.

Ya dicen por ahí, si vas a ser zapatero, debes ser el mejor; y con razón, si te gusta lo más probable es que acabes teniendo una zapatería y ganando bien.

Albergar sentimientos negativos

Aunque podría parecer que tener malas relaciones con los miembros de tu familia no es algo tan grave, en realidad eso genera una especie de “tabú” mental y un malestar que podría llegar a convertirse en odio. El odio se convierte en amargura y la amargura en pobreza mental, que a su vez no permite ningún tipo de cambio ni perdón.

Lo mejor es ir por la vida con una mochila emocional ligera, muy ligera.

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