Mitos y Verdades

Desde que nacemos hasta que morimos estamos llenos de creencias y aprendizajes, de verdades y realidades, desde pequeños entendemos o creemos entender el mundo desde el punto de vista que nos enseñan. Por ejemplo nos dicen que el sol sale pero en realidad nuestro planeta es el que gira y es el que genera el amanecer y el atardecer de nuestro sol; ese es el ejemplo más práctico entre mito y verdad.

Nos dicen tantas veces que los japoneses son inteligentes porque tienen las mayores marcas tecnológicas en nuestros días y no nos damos cuenta que nosotros somos inteligentes, tal vez más que ellos pero ese es el mito. La verdad es que son seres humanos iguales que nosotros, la única diferencia que tienen es que son disciplinados.

Ellos están convencidos que la disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia, porque no importa que tan inteligente seas, mientras no aprendas a ser disciplinado vas a perder todas las oportunidades de tu vida. La disciplina es importante tanto paras las personas como para los países y empresas.

Las personas fracasamos porque pensamos que el éxito llega de la noche a la mañana y no entendemos que pueden pasar muchos años para poder cumplir nuestras metas, pero para cumplir con nuestras metas hay que hacer las cosas bien siempre de manera constante todos y cada uno de nuestros días.

Hay personas que todos los días se despiertan o duermen de madrugada porque están trabajando en sus sueños, pasan por situaciones incomprensibles para muchos con tal de ver realizados sus sueños y la gente critica lo que las demás personas tienen pero nunca agradecen por lo que esa persona ha tenido que hacer para tenerlo.

De ahí se desprende el concepto de pobreza mental, que no es otra cosa que todo aquello que nos hace creer que somos pobres o torpes o tontos o inútiles o fracasados sin serlo, sin atrevernos a intentar algo nuevo para alcanzar nuestro sueños y convertirlos en verdad.

Dicen los japoneses que no importa tener talento para algo o ser inteligente, hay que ser disciplinado hasta alcanzar el éxito, por lo tanto, si tenemos o no un talento, seamos o no inteligentes, basta con ser disciplinado para poder alcanzar nuestros sueños.

Cuando la disciplina se une al talento el mito se convierte en verdad.

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