Ocho y contando…

Hace ochos años tuvimos la dicha de conocerte fisicamente… algunas gentes decían que te parecías a mi pero no es cierto, la verdad es que siempre te has parecido a tu mamá.

Me gusto tu barbita partida igual a tu mamá y ahora que vas creciendo y tu lenguita de taco sé que saliste a ella… ahora entiendo porque te amo tanto.

Hemos compartido muchas cosas, muchos juegos, muchos mundos del Mario y cada día que pasa compartiremos más y más cosas. Sabes, no olvidaré tu carita de sorpresa, alegría e incredulidad el día que nos volvimos a ver, la forma como me abrazaste y decías eres tú, eres tú.

Sabes… pienso confesarte algo y quiero que lo recuerdes siempre… eres un regalo de dios que hace mi vida mucho mejor.

Te amo… gracias por toda la felicidad que me das cuando escucho tu risa.

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